viernes 29 de julio de 2011

El viaje

Después de millones de años vagando por el espacio, la poderosa nave por fin había conseguido llegar al final de su trayecto, por fin estaba donde debería de haber estado mucho tiempo atrás y ahora, pese al retraso, allí se encontraba, estacionada, sola en el vasto universo.

El tamaño de la impresionante nave, mayor que una ciudad de varios cientos de miles de habitantes, resultaba ridículo frente a la pista sobre la que ahora se encontraba. Posicionada sobre los haces de luz que irradiaban los laterales de la pista, sus cientos de sistemas que hasta entonces habían permanecido en estado de reposo, comenzaron a activarse simultaneamente, mientras, sin demora, el soporte de vida entraba en funcionamiento. En pocas horas la población de mil doscientas personas comenzaría a despertar y estaría lista para cruzar la puerta.

El viaje se había preparado hacía tanto tiempo que el objetivo del mismo prácticamente se había olvidado. Pero allí estaban, dispuestos a atravesar la última frontera del ser humano, un ser humano que, muy probablemente, ya no existiera en ningún otro lugar. Ellos eran casi con toda seguridad los últimos depositarios del conocimiento de una especie que, finalmente, había evolucionado y había sido capaz de construir semejante transporte.

Transcurridos cincuenta minutos un enorme rectángulo comenzó a perfilarse frente a ellos. La entrada se estaba abriendo... después de tanto tiempo volvía a activarse. Ellos iban a ser la civilización que conseguiría atravesarla esta vez, por fin su turno había llegado.

La puerta se diseñó en el mismo lejano momento en que se formó el universo, esperando pacientemente ser activada únicamente por cada ciclo del mismo. Sólo se abriría una vez hasta que todo comenzara de nuevo, brindando una oportunidad nueva a otra civilización. Esta vez le tocaba a la raza humana atravesarlo. No había sido fácil, miles de universos fueron creados y destruidos para que por fin, ahora, fueran ellos los que la fueran a pasar.

Incrédulos por haber llegado al final de su viaje y algo desorientados, los tripulantes de la nave comenzaron a despertar y a dirigirse hacia la sala de mando. Allí se iban reconociendo poco a poco, hasta no tener duda de quiénes eran y cuál era su cometido. Cuando iniciaron la aventura fueron conscientes de que el viaje era de una sola dirección, en busca de respuestas, en busca del mismo origen del Universo... pero nada les podía haber preparado para ello. Frente a las impresionantes ventanas de la sala de mando se podía ver la pista y la puerta formada.

Realmente no sabían qué era aquello, pero algunos presentían dónde estaban... estaban frente al otro lado, lo iban a pasar estando vivos, algo que nadie había conseguido nunca. La fe y las creencias de muchos de ellos les decían que cuando llegaba la muerte, se iba a un lugar así. Tenia distintos nombres, pero ahora lo iban a atravesar sin que la muerte fuera algo necesario o, al menos, iban a pasar al otro lado de lo que era su Universo.

La nave comenzó a desplazarse hacia la ya perfectamente perfilada puerta lentamente. La emoción invadía a cada uno de los pasajeros, mientras un fogonazo llenaba cada sección de la misma y los viajeros caían al instante.

Habían llegado al final y lo habían visto, habían pasado la prueba... pero nadie podía pasar vivo al otro lado.

Safe Creative #1107299770030Raúl Jimeno Martinez