jueves 16 de julio de 2009

El navegante

Se despertó en medio de la noche, la oscuridad en su cuarto era total y el silencio, como decirlo, era como si le hubiera desaparecido el sentido para percibirlo. Llevaba unos días sin poder dormir bien en los que sus sueños estaban plagados de imágenes sin sentido, de lineas que se alargaban y estrechaban, de colores que se repetían uno tras otro y siempre siguiendo la misma secuencia de no mas de tres colores suaves Hoy por fin se había quedado dormido y no había soñado nada. Con su mirada fijada en el centro del techo comenzó a percibir pequeños destellos de no mas que el tamaño de la cabeza de un alfiler, eran muy pocos pero le llamo la atención. Al cabo de quince minutos la cantidad de destellos fue en aumento, ya podía observar sin dificultar mas de dos o tres por minuto. Aquello no tenia sentido pensó. Tantos días sin dormir bien le estaban pasando factura. Cerro los ojos y trato de dormir pero no podía, la curiosidad era mas fuerte que el. Se quedo nuevamente mirando al techo y al cabo de unos minutos comenzó a repetirse el proceso, pero ahora ya no solo eran dos o tres puntos cada unos minutos, ahora eran muchos mas. Se asusto y trato de encender la luz pero el interruptor no respondía. Instantes después ya no tubo miedo, no sabia porque pero aquello no podía ser malo. Se tumbo mientras fascinado observaba lo que ya era una fiesta de pequeñas explosiones con forma de diminutos puntos. Poco a poco los puntos fueron envolviéndole para formar una especie de sabana que le cubría y que le producía cierto cosquilleo. Su cuerpo estaba paralizado pero la sensación seguía siendo agradable. Al poco comenzó a levitar sobre la cama, era increíble pero estaba flotando rodeado de estos puntos. Por sus retinas comenzaron a pasar infinitas imágenes, la información que comenzó a absorber era brutal, estaba adquiriendo un conocimiento jamas conocido. Comenzó a sudar, el caudal de información se estaba haciendo muy doloroso. De pronto todo ceso, Julian entro en la cama con treinta y seis años y despertó siendo un niño,casi tres décadas antes. El no recordaba nada, para el nada había pasado, solo otra pesadilla infantil mas pero en lo profundo de su cerebro la semilla estaba plantada.
Safe Creative #1001245375969Raúl

lunes 13 de julio de 2009

La botella de la orilla

Una pequeña botella de cristal se divisaba cerca de la orilla, Adrián la miraba distraído desde su toalla mientras dejaba un momento el libro que estaba leyendo. Últimamente se podían ver muchos desperdicios en el mar pero la botella parecía especial. Se levanto para mover un poco las piernas y fue hacia la orilla atraído por la curiosidad. Si, ahora la podía ver bien. Era una botella de aproximadamente un litro de capacidad, con el cristal muy rallado y parecía antigua. Tontamente fue metiéndose en el agua sin perderla de vista hasta que quedo a solo unos metros de ella. Se arrimo agachándose para recogerla. Algo se movía dentro de ella por lo que decidió salir del agua e investigar un poco. Se sentía como un niño. El tapón de corcho estaba muy hundido en ella e iba a ser muy difícil abrirla pero con paciencia y un pequeño palo que vio cerca de donde estaba lo conseguiría. Después de un rato y totalmente abstraído en ella consiguió hundir el tapón y mirar por el pequeño agujero. Para su sorpresa dentro había un pequeño rollo de papel enrollado.Sin poder disimular ya su excitación agito la botella hasta que logro sacarlo. La hoja estaba muy deteriorada y el lenguaje empleado era compresible pero muy antiguo por lo que resultaba muy difícil de leer, aun así con mucha paciencia comenzó la lectura.

-Mil trescientos doce, como cada noche de luna llena te escribo con la esperanza de que algún día llegues a leer esto, si mi memoria no me falla solías contarme que de donde procedías la gente solía venir aquí para bañarse y tumbarse sobre la arena, te gustaba contarme que te quedabas mirando el mar con un libro entre tus manos, perdiendo la vista en el horizonte y soñando con las cosas que algún día vendrían.

Me dijiste que un día encontraste una botella en el mar y mi único consuelo es venir aquí a soltarlas y tratar de sentirte divisándola.

Tal vez esta sea la ultima botella, hace ya mas de diecisiete años que cruelmente te ajusticiaron y todo por las cosas tan bonitas que contabas, aunque no te entendía yo te creía..Hasta siempre...nos veremos al otro lado.

Maria de Arnau, Barcelona.

Adrián fascinado por la historia que acaba de leer comenzó a investigar, primero ayudado por internet y finalmente recurriendo a libros antiguos de distintos monasterios, hasta que encontró lo que buscaba, la mujer fue una conocida curandera en la edad media y murió al día siguiente de echar su ultima botella al mar.

Safe Creative #1001245375914Raúl