lunes 13 de julio de 2009

La botella de la orilla

Una pequeña botella de cristal se divisaba cerca de la orilla, Adrián la miraba distraído desde su toalla mientras dejaba un momento el libro que estaba leyendo. Últimamente se podían ver muchos desperdicios en el mar pero la botella parecía especial. Se levanto para mover un poco las piernas y fue hacia la orilla atraído por la curiosidad. Si, ahora la podía ver bien. Era una botella de aproximadamente un litro de capacidad, con el cristal muy rallado y parecía antigua. Tontamente fue metiéndose en el agua sin perderla de vista hasta que quedo a solo unos metros de ella. Se arrimo agachándose para recogerla. Algo se movía dentro de ella por lo que decidió salir del agua e investigar un poco. Se sentía como un niño. El tapón de corcho estaba muy hundido en ella e iba a ser muy difícil abrirla pero con paciencia y un pequeño palo que vio cerca de donde estaba lo conseguiría. Después de un rato y totalmente abstraído en ella consiguió hundir el tapón y mirar por el pequeño agujero. Para su sorpresa dentro había un pequeño rollo de papel enrollado.Sin poder disimular ya su excitación agito la botella hasta que logro sacarlo. La hoja estaba muy deteriorada y el lenguaje empleado era compresible pero muy antiguo por lo que resultaba muy difícil de leer, aun así con mucha paciencia comenzó la lectura.

-Mil trescientos doce, como cada noche de luna llena te escribo con la esperanza de que algún día llegues a leer esto, si mi memoria no me falla solías contarme que de donde procedías la gente solía venir aquí para bañarse y tumbarse sobre la arena, te gustaba contarme que te quedabas mirando el mar con un libro entre tus manos, perdiendo la vista en el horizonte y soñando con las cosas que algún día vendrían.

Me dijiste que un día encontraste una botella en el mar y mi único consuelo es venir aquí a soltarlas y tratar de sentirte divisándola.

Tal vez esta sea la ultima botella, hace ya mas de diecisiete años que cruelmente te ajusticiaron y todo por las cosas tan bonitas que contabas, aunque no te entendía yo te creía..Hasta siempre...nos veremos al otro lado.

Maria de Arnau, Barcelona.

Adrián fascinado por la historia que acaba de leer comenzó a investigar, primero ayudado por internet y finalmente recurriendo a libros antiguos de distintos monasterios, hasta que encontró lo que buscaba, la mujer fue una conocida curandera en la edad media y murió al día siguiente de echar su ultima botella al mar.

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