Solo quedaban seis días y la singularidad donde vivía, donde tenia a sus amigos, el universo donde había decidido experimentar y vivir otra experiencia se extinguiría en no mas de una semana.
Si, Dereck, que era su nombre en este lugar se había convertido en uno mas. Sabia que los universos como en el que estaba se creaban y se destruían en el mismo instante pero para la gente que lo habitaban el tiempo trascurría normalmente. Todas las acciones en su universo de procedencia real tenían infinitas repercusiones y variantes en otros universos paralelos como este y era algo que servía para mantener la estabilidad de su propio mundo. Esto lo habían descubierto años atrás un grupo de científicos y ahora el y otro grupo de personas estaban autorizados para viajar a estos lugares y recabar mas información, algo muy útil por ejemplo para prevenir catástrofes naturales o saber como actuar ante determinadas situaciones. Su viaje no duraría nada en su mundo real pero para el habían transcurrido tres años totalmente reales. Cuando despertara en la cama del laboratorio donde se encontraba recordaría todo, recordaría la experiencia de tres años vivida en un solo instante de su tiempo y lo único que le quedaría de esos tres años vividos eran los maravillosos recuerdos que se convertirían en una añoranza y melancolía difícil de superar. Existía un tratamiento que les borraba todos los recuerdos pero el no lo quería, lo había vivido y moriría con ello.
Ahora comprendía que la gente de estos lugares era real, al menos tan real como el mientras el estaba allí y que no eran únicamente combinaciones que se destruían nada mas crearse, eran personas que vivían, soñaban, reían y sentían como el y la caprichosa naturaleza de todo le hacia plantearse ahora la crueldad de la creación, sintió que tal vez su propio mundo fuera parecido a este para alguien. No somos nada pensó.
Su teléfono móvil le saco de sus pensamientos, era Rebeca, la mujer con la que se había casado hacia ya un año contraviniendo todas las reglas para este tipo de viajes de no involucración sentimental . La realidad se le vino encima y se dio cuenta que no quedaban seis días, se había dejado llevar por sus anhelos de supervivencia en este mundo . No quería abandonar todo lo que tenia. Antes de que terminara de sonar el teléfono el ya no estaría allí y Rebeca junto con todo el universo donde estaba habría desaparecido en el mismo instante para siempre.
Dereck despertó bruscamente en su mundo, similar al mundo donde había estado los últimos tres años, pero allí Rebeca no existía, su perro space no le estaría esperando para jugar con el a la noche y nada de lo que había encontrado lo tendría ya. Rebeca solo fue una combinación en un universo que se destruyo en el mismo instante en el que se creo.

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