miércoles 14 de diciembre de 2011

La base

Todos los sistemas se encuentran desconectados y el único hálito de vida es una pequeña luz roja, parpadeante, situada en cada uno de nuestros cascos. La base más grande jamás creada por el ser humano está a punto de ser abierta y, frente a la compuerta de acero, me dispongo decidido a entrar en esta caja fuerte que lleva más de quinientos años cerrada.

Me encuentro a diez kilómetros bajo tierra, junto a mi equipo. Nuestra nave aterrizó hace unas horas y no hemos encontrado ningún rastro de vida humana. El espacio radioeléctrico está cerrado, ni una sola señal.

Los radares sólo muestran vegetación y vida salvaje. La tierra se ha convertido en una gran jungla. Un fallo en el sistema de propulsión de nuestra nave impidió que escapáramos a la anomalía detectada cerca de los anillos de Saturno, donde nos encontrábamos investigando extraños sucesos. Ahora aquí estamos, siglos en el futuro según la fecha proporcionada por el sistema de navegación, obtenida a partir de la posición de las estrellas.

Este es el punto más seguro de la tierra, una ciudad bajo una enorme montaña, una ciudad que ahora está apagada, igual que el resto del mundo.

Conectamos los generadores portátiles al panel de energía en la compuerta y esperamos a tener la suficiente potencia para poder iniciar el proceso de apertura.

Con un fuerte chirriar comienzan a abrirse los dos filos de la puerta... ¡Es increíble que funcione después de tanto tiempo! Todo está oscuro... desactivamos la visión infrarroja de los cascos y activamos los potentes focos que llevamos con nosotros.

Nos adentramos en la base y, aunque para nosotros hace sólo unas semanas que estuvimos aquí, la sensación es muy extraña. Nuestros recuerdos llenan este lugar de vida pero no hay nada a nuestro alrededor salvo silencio.

Entramos en la sala que suministra potencia al complejo y conectamos un pequeño generador nuclear que hemos traído de la nave y que nos proporcionaba allí toda la energía necesaria para mantener todos los sistemas activos.

Poco a poco los paneles comienzan a encenderse y el soporte vital trata de ponerse en marcha. El nivel de Co2 es demasiado alto para que podamos desprendemos de los trajes. Esperamos unas horas, hacemos mediciones y, finalmente, después de comprobar que la atmósfera es segura, nos los quitamos y desviamos energía al resto de circuitos.

Caminamos buscando cualquier pista de lo que ha podido pasar. Nada... todo está vacío, intacto. Los laboratorios están preparados para ser usados, las mesas están llenas de papeles, pero no hay rastro de vida.

Nos dividimos y me dirijo a la sala de comunicaciones. Entro en ella, los sistemas informáticos están reiniciados y esperando órdenes. Accedo al diario de la base. Las últimas lineas que leo son desoladoras, están firmadas por el científico jefe y mi mejor amigo. Lo que leo me deja sin habla:

“Anomalía creada en punto 3.3. Descubierto origen extraterrestre. Todo es un escenario, nuestro planeta, nuestra galaxia... creo que nos queda poco tiempo. He descubierto una trasmisión que contiene un patrón que sólo puede ser lo que ya sospechaba: están reseteando este lugar...

Sólo somos el juego o la simulación de algo que acaba de descubrir que la única manera de mantener el planeta con vida es eliminándonos de la partida...”

Safe Creative #1112150749896Raúl Jimeno Martinez

lunes 5 de diciembre de 2011

Renacer

No sé cómo sucedió realmente, pero desperté paseando por una enorme pista, perfectamente asfaltada. Íbamos hacia un impresionante rascacielos cuyo interior era visible sin mucho esfuerzo desde donde estaba. Repleto de plantas, más que un edificio tenía el aspecto de un gran árbol. Todo estaba muy limpio y brillaba con tal intensidad que resultaba difícil fijar la vista en algún punto durante más de unos pocos segundos. Llegamos a unas puertas enormes y entramos en el moderno edificio, moderno por denominarlo de alguna forma, ya que me resultaba difícil su clasificación. No sabía qué hacia allí, no estaba soñando y no tenía miedo, y sin comprender dónde me encontraba les seguía sin preguntar, me sentía bien. Al atravesar la entrada me impresionó la luz natural que llenaba todo, y aún me impresionó más cuanto más me acercaba al centro, donde pude comprobar que lo que estaba en la superficie sólo era una especie de ‘ventana’. No era capaz de calcular la profundidad que podría tener, pero un gigantesco círculo de más de un kilómetro de diámetro y cientos de metros de profundidad se abría ante mí lleno de habitáculos, calles... y, lo más impresionante, justo al fondo podía verse una gran calle peatonal, repleta de gente que caminaba mientras se paraba en los escaparates de tiendas muy peculiares o esperaba algún transporte. Me explicaron que la vida estaba allí abajo y los pocos edificios desperdigados por la superficie daban paso a infinitas calles en su profundidad. Aquello me sobrecogió. Continúe en silencio, no pregunté. Llegamos a unos enormes ascensores panorámicos de cristal y vi cómo la comitiva que me acompañaba se quitaba el traje y el casco, mientras me animaban a imitarles. ¡Ni siquiera me había percatado de que lo llevaba!, más adelante me enteraría del motivo por el que lo llevaba. Bajamos a velocidad vertiginosa, la imagen que se presentaba ante mí resultaba cada vez más impresionante. La ciudad se hacía por momentos más y más grande. Llegamos a lo que parecía ser el final y lo que vi fue, literalmente, un gran entramado de calles y edificios, todo iluminado de tal forma que a duras penas podía creer que estuviéramos a más de un kilómetro bajo tierra. Seguía sintiéndome bien, relajado... Según me explicaron posteriormente, esto se debía a lo que me habían inyectado antes de despertarme. ¡Si no recordaba haberme quedado dormido! La calle en la que giramos estaba repleta de gente. Gente sospechosamente joven. En el trayecto que realizamos, de poco menos de diez minutos, no vi a ninguna persona mayor, a nadie pidiendo… y aquello no cuadraba con mis recuerdos. Llegamos a un pequeño edificio recubierto de un material que proyectaba el reflejo de numerosos colores muy agradables, la verdad. Entramos y allí estaba esperándome una mujer de no más de treinta años que, haciendo un gesto a la comitiva que me acompañaba, les ordeno que pasaran la “luz” ante mí. Segundos después, recordé y comprendí. Hace tiempo fui congelado, formaba parte de una misión a Marte junto a otras quince personas. Fuimos los primeros en llegar y crear lo que ahora era un planeta casi habitable, y digo casi porque permanecer en la superficie apenas unas horas tiene consecuencias letales. Esta es la razón de las ciudades bajo tierra y del traje que antes llevaba puesto. Recordé cómo yo y el resto del equipo decidimos pasar a un estado de criogenización avanzado después de las últimas noticias recibidas desde la Tierra. No teníamos esperanza, no habíamos llegado a tiempo, faltaban años aún para dar una segunda oportunidad a la raza humana. Aquel fatídico 30 de septiembre de 2057 las manecillas el reloj se pararon en nuestro hogar... perdimos toda comunicación, las últimas imágenes recibidas fueron terribles. No nos quedaba soporte vital para más de unos meses, por lo que iniciamos el proceso de terreforestación, nuestra misión real en Marte, la última oportunidad para la población de la Tierra. Supe que la mujer que tenía ante mí era mi hija. No tenía más de seis años cuando inicié mi viaje, cuando me despedí de ella, pero ahora llevaba viviendo más de doscientos años allí. Todo había merecido la pena.
Safe Creative #1112050669973Raúl Jimeno Martinez

lunes 17 de octubre de 2011

Mientras nos comunicamos

Atrás quedaron los tiempos en los que uno se sentaba frente al ordenador y a través de algún programa tipo Skype se podían mantener conversaciones con cualquier persona en el planeta, mientras se veía a ambos lados de la pantalla. Fue un primer paso, sí, pero ahora todo ha cambiado.

A veces resulta difícil saber qué es real y qué no lo es y en el mundo de la comunicación interpersonal esto se ha llevado al limite. Lo único necesario es un cómodo asiento en el que automáticamente nuestro cerebro se conecta a la red y nos permite “estar” con la persona que queramos. La sensación es tan real que resulta prácticamente imposible encontrar diferencias entre ambos lados.

La comunicación entre las personas es realmente fácil: nos sentamos y nos trasladamos al escenario elegido, donde se encuentra la otra persona. ¿Qué mejor forma de terminar una jornada laboral que en una playa paradisiaca en buena compañía?.

Muchas agencias de viajes quebraron y otras se adaptaron creando paquetes turísticos realmente espectaculares a precios increíbles. ¿Quiere un viaje a Egipto, al Egipto de 1912?, bien, sin problema. ¿Lo hará solo o acompañado? Todo muy bonito, si no te importa el pequeño detalle de que nada es real.

Desde la implantación de este tipo de sistemas virtuales de transmisión, se originaron problemas sociológicos de distinto tipos: La gente muchas veces no salía de casa, se perdían por lugares asombrosos y las horas pasaban y pasaban... La historia comenzó a reescribirse debido a que muchas empresas turísticas o compañías con intereses varios ofrecían escenarios para revivir épocas donde gran parte de las cosas estaban adaptadas a sus intereses.

Actualmente escribo esto porque creo que algo no va bien... he pasado los últimos años tratando de que la gente viajara y sintiera de verdad, pero a veces creo que percibo pequeños fallos, pequeñas cosas... no sé si estoy conectado, no sé si vivo en un mundo real... tal vez esté preso del gran tinglado montado gracias a esta tecnología, algo que comenzó siendo un regalo y que, como tantas cosas, su uso se adulteró en pro de otros intereses...

M.k.

Safe Creative #1110170319440Raúl Jimeno Martinez

viernes 19 de agosto de 2011

El tramposo

Las paradas de tren suelen ser esos lugares típicos donde nadie se fija en nadie y allí, entre la multitud, se encontraba él. Recién llegado desde un lugar muy lejano, con ropas similares al resto pero con una mirada y una pose que destacaba sobre los demás.

Frank estaba examinando la zona. En toda su vida nunca había estado en un sitio como aquel y no tenía mucho tiempo para adaptarse, debía hacerlo rápidamente. Sólo disponía de treinta minutos antes de regresar y necesitaba encontrar el libro. Entre toda la gente, una mujer lo llevaba, lo sabia por sus investigaciones. El libro era crucial para su supervivencia y el tiempo jugaba en su contra.

Multitud de gente distinta discurría por la estación, su mirada se fijaba en cada uno ahora que ya había tomado constancia de dónde estaba y se había situado. Gente aparentemente normal abarrotaba la estación: mujeres, niños jugando, una persona mayor mirando impaciente su reloj como si sus minutos fueran lo más importante del mundo… Realmente iba a resultar muy difícil encontrarlo.

Un grupo de jóvenes ruidosos, cargados con grandes maletas y gastándose bromas entre ellos entraron por la puerta principal de la estación... Se recordó a si mismo con sus amigos, no hacía mucho tiempo.

Miro su reloj, la cuenta no paraba: diecinueve minutos. Su cuerpo no aguantaría mucho más allí, tenía que darse prisa.

Recorrió de un lado a otro el hall. Su avanzada vista le ayudaba en la búsqueda, analizando cada posible sujeto y notificándole ante la más mínima perturbación, pero sabía que lo que realmente le iba a ayudar era su instinto.

Catorce minutos. Nada, ni rastro. Una punzada de dolor le atravesó la cabeza y tubo que agarrarse para no caer al suelo procurando no llamar la atención, se le agotaba el tiempo.

Se recuperó a tiempo de percatarse de la presencia cercana de una chica con mirada de gato que sostenía un cuaderno de tapas gruesas y gastadas. Durante unos segundos sus miradas se cruzaron, preguntándose sí podría existir alguna conexión entre ellos y entonces él supo que era ella a quien buscaba. El cuaderno contenía lo que tanto y con tanta urgencia necesitaba.

Se acercó con la mejor sonrisa que pudo mostrar en su cara y, amablemente, le preguntó si le gustaba escribir. Ella le respondió sorprendida que sí, que sus grandes pasiones eran la lectura y la escritura. No tenía dudas, allí estaba el libro.

Él le contó la historia que se aprendió sobre sí mismo y le pidió permiso para ojearlo mientras le enseñaba un libro que él también había escrito y llevaba encima. Riendo y feliz por encontrarse con alguien que compartiera la misma afición, ella le dejó echar una rápida mirada a su cuaderno. La vista de Frank no tardó en registrarlo todo. Ya podía regresar. Se despidió deseándole suerte, con la certeza de que le iría muy bien y se dirigió hacia el baño.

Dos minutos, su nariz comenzó a sangrar... era la hora de volver.

Tenía el libro. La mejor historia del siglo XXI de alguien que se convertiría en la más famosa escritora del planeta tierra. Él, un mal estudiante aunque con una inteligencia que siempre le permitía salir del paso, presionó su comunicador y regresó a su mundo. Llevaba el trabajo con el que conseguiría pasar de curso y evitar así ser desactivado en un mundo donde el fracaso no estaba permitido, y sólo uno de cada mil lograba alcanzar el último y definitivo curso.

Safe Creative #1108189888248Raúl Jimeno Martinez

domingo 31 de julio de 2011

Emisión en la rosa de los vientos del relato: "El viejo coche"

Aquí dejo el relato "El viejo coche" emitido el 23/07/2011 en un programa de radio llamado la rosa de los vientos, de onda cero.

El relato se puede encontrar en la segunda hora en la parte final(1:50h). Lo mejor es que te lo descargues y lo abras con tu reproductor multimedia. Para descargarlo pincha sobre el enlace + botón derecho + guardar

Relato aquí en Mp3:(podcast de la rosa de los vientos)

El Viejo coche

@ Raúl Jimeno Martinez

viernes 29 de julio de 2011

El viaje

Después de millones de años vagando por el espacio, la poderosa nave por fin había conseguido llegar al final de su trayecto, por fin estaba donde debería de haber estado mucho tiempo atrás y ahora, pese al retraso, allí se encontraba, estacionada, sola en el vasto universo.

El tamaño de la impresionante nave, mayor que una ciudad de varios cientos de miles de habitantes, resultaba ridículo frente a la pista sobre la que ahora se encontraba. Posicionada sobre los haces de luz que irradiaban los laterales de la pista, sus cientos de sistemas que hasta entonces habían permanecido en estado de reposo, comenzaron a activarse simultaneamente, mientras, sin demora, el soporte de vida entraba en funcionamiento. En pocas horas la población de mil doscientas personas comenzaría a despertar y estaría lista para cruzar la puerta.

El viaje se había preparado hacía tanto tiempo que el objetivo del mismo prácticamente se había olvidado. Pero allí estaban, dispuestos a atravesar la última frontera del ser humano, un ser humano que, muy probablemente, ya no existiera en ningún otro lugar. Ellos eran casi con toda seguridad los últimos depositarios del conocimiento de una especie que, finalmente, había evolucionado y había sido capaz de construir semejante transporte.

Transcurridos cincuenta minutos un enorme rectángulo comenzó a perfilarse frente a ellos. La entrada se estaba abriendo... después de tanto tiempo volvía a activarse. Ellos iban a ser la civilización que conseguiría atravesarla esta vez, por fin su turno había llegado.

La puerta se diseñó en el mismo lejano momento en que se formó el universo, esperando pacientemente ser activada únicamente por cada ciclo del mismo. Sólo se abriría una vez hasta que todo comenzara de nuevo, brindando una oportunidad nueva a otra civilización. Esta vez le tocaba a la raza humana atravesarlo. No había sido fácil, miles de universos fueron creados y destruidos para que por fin, ahora, fueran ellos los que la fueran a pasar.

Incrédulos por haber llegado al final de su viaje y algo desorientados, los tripulantes de la nave comenzaron a despertar y a dirigirse hacia la sala de mando. Allí se iban reconociendo poco a poco, hasta no tener duda de quiénes eran y cuál era su cometido. Cuando iniciaron la aventura fueron conscientes de que el viaje era de una sola dirección, en busca de respuestas, en busca del mismo origen del Universo... pero nada les podía haber preparado para ello. Frente a las impresionantes ventanas de la sala de mando se podía ver la pista y la puerta formada.

Realmente no sabían qué era aquello, pero algunos presentían dónde estaban... estaban frente al otro lado, lo iban a pasar estando vivos, algo que nadie había conseguido nunca. La fe y las creencias de muchos de ellos les decían que cuando llegaba la muerte, se iba a un lugar así. Tenia distintos nombres, pero ahora lo iban a atravesar sin que la muerte fuera algo necesario o, al menos, iban a pasar al otro lado de lo que era su Universo.

La nave comenzó a desplazarse hacia la ya perfectamente perfilada puerta lentamente. La emoción invadía a cada uno de los pasajeros, mientras un fogonazo llenaba cada sección de la misma y los viajeros caían al instante.

Habían llegado al final y lo habían visto, habían pasado la prueba... pero nadie podía pasar vivo al otro lado.

Safe Creative #1107299770030Raúl Jimeno Martinez

sábado 2 de julio de 2011

El reloj

Me regalaron el viejo reloj cuando ya era pequeño, era de bolsillo, muy bonito y había pertenecido a mi abuelo. Siempre que lo veía me causaba la sensación de estar contemplando un antiguo artefacto. No sé si realmente alguna vez funcionó porque siempre lo había recordado parado, con la hora en las dos y cuarenta y cinco de la tarde -o la madrugada, quién sabe-. Todo cambió hace unos meses, cuando comencé a prestarle mas atención porque pensaba que funcionaba o, al menos, alguna vez lo hacía, porque la hora que me encontraba siempre era distinta. El tema me intrigó porque yo vivía solo y nadie podía estar cambiándola.

Un día comencé a apuntar las distintas horas en una libreta de esas de las de toda la vida y, poco a poco, fui dándome cuenta de que algo no era normal. Las horas parecían coincidir con distintas cosas que ocurrían de forma aparentemente aleatoria en el mundo. Primero marcó el día en el que tomé una importante decisión que afecto de forma determinante a mi vida; más adelante vi que la hora coincidía con un acontecimiento público de bastante relevancia para el mundo -y para mí por lo que ello conllevaba-: el día en el la que la sonda ‘Spirit trasmitió un intrigante mensaje... me puse a buscar exhaustivamente y encontré mas coincidencias, eran como alertas de acontecimientos que, bien de una manera u otra, eran importantes para mí. Decidí llevar siempre conmigo el reloj en el bolsillo, intentando poder ver el instante en que se ponía en marcha, pero nada. La misma rutina, cosas importantes para mí pero nada más... hasta el 4 de marzo. Lo saqué del bolsillo, ¡estaba en marcha! Marcaba las catorce treinta y siete, faltaban siete minutos...

Impaciente, esperé el desenlace: seis minutos, cuatro minutos, diez segundos... la cuenta atrás llegó a su fin.

Final original:

Desaparecí, las calle se transformaron, ya no estaba allí... al cabo de no mucho tiempo volví al mismo lugar, un lugar que sabía que no me pertenecía ya. Yo seguía allí, contemplando el reloj como si nada hubiera pasado, cerca de mi nuevo yo... pero no podía tocarme, no podía tocar nada... éramos distintos e iguales a la vez. No sentí miedo ni nada por el estilo porque ya entendía muchas cosas. Yo estaba en otro plano por el que necesitaba seguir viajando y mi otro yo seguiría su vida feliz, ¿o acaso yo era el que estaba en este lado? Sea como fuera yo me encargaría a partir de ahora a marcar las horas. Un día esa hora marcaría cuando nuestros planos volvieran a unirse y volviera a ser un único ser. ¿Lo recordaría entonces?

Final alternativo:

No lo vi llegar...un coche a gran velocidad paso sobre mi..el ultimo acontecimiento, el mas grande de todos para mi acababa de suceder.

Safe Creative #1107029587556Raúl Jimeno Martinez

lunes 9 de mayo de 2011

El viejo coche

Cuando tu coche va a más de doscientos cuarenta kilómetros por hora resulta difícil fijarse en muchas cosas. Una única línea blanca delimitando los dos carriles mientras los paisajes, borrosos y oscuros, corren a tu lado. La niebla cubre los veinte primeros centímetros de la carretera y el efecto, con la lámina luminosa del vehiculo, es un tanto fantasmagórico. Entro en una curva cerrada y el sistema automático reduce drásticamente la velocidad y toma el control del vehículo, evitando que me estampe contra lo que haya en el oscuro borde. Sé que no va a pasar nada, no tengo ninguna intención de morir, pero desde hace más de treinta años no se ha producido ningún accidente. Los vehículos son seres inteligentes que evitan cualquier barbaridad que tratemos de hacer. Lo hago por aburrimiento. Conducir, y la vida en general, se ha convertido el algo muy monótono, todo lleno de normas donde nadie se sale del status-quo establecido. Dos siglos atrás todo dependía de la destreza del conductor, pero ahora… sólo aparentamos tener el control del vehículo, igual que ocurre con nuestras vidas. Todo es apariencia, el sistema inteligente que nos gobierna siempre está al acecho y vigilante, nunca descansa, nunca duerme. Lo más divertido que se puede hacer es esto, descender y surcar viejas carreteras.

Pero esta es la última curva, al final se encuentra el antiguo granero, allí aún guardan uno de los de antes, uno propulsado con petróleo. Es ilegal ponerlo en marcha pese a que yo lo voy a hacer. Las siguientes curvas las tomaré con el viejo Ford Mustang de 1971. Ha resultado agotador localizarlo pero nadie ni nada va a impedir que lo haga.

Me cuesta entrar, pero allí está. Una vieja lona de tela lo recubre… lo observo maravillado, pensando cómo algo tan antiguo y contaminante podía ser el medio de trasporte preferido de tanta gente tiempo atrás. La puerta está abierta y las llaves puestas, tal como había imaginado. Es irónico, pero ya nadie tiene miedo a los robos, a nada… seguridad cien por cien es el lema.

El motor ruge débilmente mientras trato de arrancarlo y a la tercera lo consigo. Sus trescientos setenta caballos luchan por salir, ningún sistema inteligente lo controla... acelero lentamente, me cuesta un poco pero me hago con él, estoy fuera, cerca de la entrada, rumbo a la libertad.

Mi moderno vehículo está estacionado fuera y la comparación no puede ser mas extraña. Su luz se enciende, se está poniendo en marcha... pero ¡¿qué hace?!, está estableciendo la configuración para despegar… me está abandonando aquí… no, espera, ¡viene a por mí!

Miro hacia el cielo, será la última vez que lo vea, un hilo de sangre recorre mi cara... ha envestido contra mí. No podré probar el viejo coche, no podré salirme de las normas y conducirlo… ¡cuánto tiempo he vivido engañado, pensando que era libre!

Ahora lo sé y ya lo soy.

Safe Creative #1105099174508Raúl Jimeno Martinez

domingo 1 de mayo de 2011

El recinto

Nota:(Este relato se creo con esta canción de fondo:"Mamas & Papas - Make Your Own Kind Of Music ", sin ella no seria lo mismo.)

Otro día más, como todas las mañanas de estos últimos años, me levanto con la esperanza de que será diferente, de que hoy por fin vendrán a buscarme. Han pasado tres años, cuatro años... la verdad que ni lo recuerdo. Mi única imagen ya es la del día que entré aquí, el día que tuve que despedirme de todos, la pantalla mostrando la última llamada que pude realizar antes de que el recinto se cerrara herméticamente.

Me preparo el desayuno a base de polvos que simulan parecer leche, pero no es más que agua reciclada una y otra vez... ¡lo que daría por una comida real, porque el aire sacudiera mi cara otra vez!

Todos los días la misma rutina: pseudo-comer, ver antiguos vídeos, recrearme con la música o las viejas fotos que quedaron en mi inservible móvil..., un móvil que desde aquel fatídico día no ha vuelto a dar señal. Me molesto en cargarlo esperando una llamada, cualquier cosa que me diga qué está ocurriendo arriba, engañándome, sabiendo que todo es en vano. No se cuánto aguantaré más.

Aquel lunes llegué al trabajo deseando que pasara rápido, la tarde se me presentaba interesante pero el día se alargó indefinidamente, y aquí sigo encerrado en un recinto de alta seguridad, preparado para aguantar cualquier eventualidad. Pero la comida enlatada escasea y mi salud mental se deteriora por momentos... espera, ¿qué está sonando?... algo ocurre... el terminal está mostrando algo: "Apertura programada en veinte horas. Oxígeno en nivel crítico. Prepárense para evacuar".

Ninguna otra información. No entiendo nada, nadie ha venido a por mí... no sé qué ha pasado en el exterior... no sé si quiero salir, no sé si estaré preparado para volver a vivir.

Ha llegado la hora. Dos pequeñas sirenas rojas se iluminan a cada lado de la enorme puerta de acero mientras comienzan a chirriar, se están abriendo...

Me pongo la máscara, mi respiración se acelera, voy a infartar.

La oscuridad reina al otro lado... no veo nada. Camino hacia la salida, han sido muchos años y tengo miedo. Cruzo la puerta, nada, no hay nada fuera... oscuridad, frío... pero ¿dónde diablos estoy?

Caigo al suelo, me desmayo y despierto... una enfermera muy amable viene hacia mí, me dice que el tratamiento ha finalizado, que la terapia ha ido bien y que ya no tendré miedo a la soledad. Me dice que treinta minutos han sido suficientes para curarme y que no necesitaré ningún otro recuerdo simulado. Pero... ¡¿quién es esta señora?! ¡¿Quién soy yo?!

Safe Creative #1105019108392Raúl Jimeno Martinez

domingo 13 de marzo de 2011

Las siete menos cuarto

A las siete menos cuarto, como todos los lunes, martes y resto de días de la semana me levanto para ir a trabajar, pero hoy es diferente. No lo había notado hasta entonces, pero mucha gente con la que suelo estar a veces me parece que no prestan atención a nada. Se les olvidan muchas cosas y actúan como si otras no hubieran pasado. Bueno tampoco es que yo no sea un despistado, pero pensaba que tan desastre como yo es difícil serlo.

Ahora estoy despierto y se lo que les pasa porque lo acabo de ver..ellos no tenían la culpa, es el dichoso sistema informático que falla..no hace bien la restauración de memoria. Un sistema que curiosamente yo he diseñado. Nuestros tejidos orgánicos necesitan regenerarse frecuentemente debido a unos pequeños organismos que se introducen en el cuerpo al respirar. Se alimentan literalmente de nuestros recuerdos y mezclan los de unos con los de otros hasta que la gente se vuelve loca y muere.

La solución que se nos ocurrió a mi y a otro grupo de científicos fue sencillamente restaurar y organizar la memoria regularmente cada noche, y previo consenso de la colonia, se decidió que era la mejor vía para preservar nuestra especie. Bueno, mas bien que no queríamos dejar de existir. Si, existían ciertos problemas éticos y de privacidad, ya que todo se registraba segundo a segundo pero esto se solvento fácilmente de tal forma que ni yo como administrador y artífice de tan gran patraña puedo ver los del resto de la colonia.

El pequeño problema es que nadie debería de ser consciente de los “problemas” ocasionados por estos microorganismos pero yo lo he sido, la alarma automática ha saltado y me toca arreglarlo. En fin, a veces estas cosas pasan y hasta que llegue la nueva flota y estemos de regreso a nuestro planeta no nos queda alternativa y, o bien, nos congelamos, o seguimos viviendo así, que siempre es mejor que volvernos totalmente locos..pero la sensación de saberlo y ver los recuerdos de mis compañeros es cuanto menos rara, por no mencionar que he visto como mi amigo me pone los cuernos con mi novia...espero solucionar pronto este “pequeño” inconveniente, no recuerde nada al despertar y vuelva a quejarme de lo poco que he dormido en este asqueroso y lúgubre lugar.

Fin entrada diario, fecha 2156, tiempo estimado hasta el regreso a casa 49.5 años.

Safe Creative #1103138697360Raúl Jimeno Martinez

lunes 21 de febrero de 2011

Mientras dormimos

Era una noche como tantas otras, la lluvia como musica de fondo y la paz habitual de las noches de invierno. Me desperté con sed y al pulsar el interruptor y solo durante unos segundos lo vi, una fina, muy fina malla cubría mi cama. Me apreté los ojos y ya no vi nada..debía de estar soñando. Lo realmente extraño paso cuando regrese a la cama, me resultaba imposible conciliar el sueño, me tire varias horas intentándolo y dando vueltas pero sin ningún éxito y eso que me sentía tan cansado como pocas veces en mi vida lo había estado. Finalmente el despertador sonó y me levante con mas sueño que otra cosa dando comienzo a mi ritual cotidiano. Me puse mis zapatillas de casa y con cara de pocos amigos y un poco de frío fui a la cocina a prepararme un buen desayuno. Aun no había amanecido ya que la luz no entraba por las ventanas pero no le di la menor importancia. Tome mi tazón de leche con unas sabrosas tostadas con mermelada de mora y mantequilla y fui hacia el baño a darme una ducha en condiciones a ver si así me espabilaba un poco. El tiempo tenia que ser realmente malo porque todo estaba oscuro y sin darle mas importancia me vestí y me dispuse a salir de casa pero al llegar a la puerta comprobé que esta no se abría, bueno, no es que no se abriera sino que al desplazarla lo único que vi fue un cristal negro. A los pocos segundos una potente sirena comenzó a sonar y un resplandor increíble entro por todas las ventanas y por la puerta..no, no podía ser, ¡estaba en una cárcel!. No tarde en recordar el trato que hice cuando me ingresaron: si devolvía el dinero me permitirían vivir en un sueño pero no saldría jamas de allí..

Safe Creative #1102218549704Raúl Jimeno Martinez

Reencarnación

Nota:(Este relato se creo con esta canción de fondo:"Roll Me Away, de Bob Seger", sin ella no seria lo mismo.)

Y allí me dirigía yo, mi último camino y mi ultima meta. Me lo merecía, llevaba mucho tiempo vagando ya..y ahora con todo hecho, satisfecho iba hacia el punto de encuentro. Habian sido años difíciles pero allí estaba al final..sonriendo mientras el sol calentaba mi cara y " Roll Me Away" sonaba de fondo.

Una vieja carretera de varios cientos de kilómetros de longitud difuminada en el paisaje y marcada por surcos amarillos. A los lados orgullosos campos de trigo amarillos ocupaban todo lo que mi vista conseguía alcanzar. Solo estaba yo; ningún coche, ningún rastro de civilización y ninguna pena..No podía estar nadie mas que yo, era mi carretera y era para mi. La debía recorrer solo pero no sentía sed, hambre ni cansancio. Solo me impregnaba paz, dicha y alegría.

Mis viejas piernas caminaban con fuerza, como hacia mucho tiempo ya no lo recordaban mientras mis pulmones desgarrados por años y años de tabaco volvían a respirar con fuerza, me sentía vivo, muy vivo.

No se cuanto tiempo camine, cuanto tiempo contemple aquellos campos, solo recuerdo la pegadiza canción sonando mientras por momentos creía estar en el mar, en la montaña o en el rió..pero al final llegue, allí me esperaban, estaban todos junto a una pequeña mesa de camping esperándome, tal como recordaba y como lo quería. Primero se levanto el y luego los demás.

Mis piernas ahora eran ahora pequeñas, mis brazos cortos y mi cuerpo pesaba poco y yo volvía a sentir lo mismo que cuando tenia siete u ocho años. A estas alturas ya sabia porque estaba allí, volvería a nacer y no recordaría nada, pero esta vez lo haría bien.


Safe Creative #1102208539456Raúl Jimeno Martinez

miércoles 9 de febrero de 2011

Emisión en la rosa de los vientos del relato: "Apagón Analógico"

Aquí dejo el relato "Apagón Analógico" emitido el 07/02/2011 en un programa de radio llamado la rosa de los vientos, de onda cero.

El relato se puede encontrar en la tercera hora en la parte final(2:15:30s). Lo mejor es que te lo descargues y lo abras con tu reproductor multimedia. Para descargarlo pincha sobre el enlace + botón derecho + guardar

Relato aqui en Mp3:(podcast de la rosa de los vientos)

Apagón analógico

@ Raúl Jimeno Martinez

domingo 28 de noviembre de 2010

El plan

Ya estoy cansado, muy cansado. Llevo mas de noventa mil años vagando por la tierra, haciendo que las cosas ocurrieran como tenían que ocurrir. No siempre fue fácil, al principio lo fue mas pero según el tiempo pasaba se me hizo mas y mas duro tomar ciertas decisiones. Todo seguía un plan, un plan maestro diseñado hace muchos milenios por mi extinta civilización pero por culpa de mi programación ya sentía como los humanos, y era duro ver hacia donde debían de ir las cosas, pero era necesario. Ahora se acercaba el final de mi misión, por fin descansaría. Quedaban dos años para que regresaran y todo estaría hecho, el largo camino de la especie humana se habría completado. Viví momentos felices, incluso llegue a enamorarme e hice posible algunos de los descubrimientos mas importantes de la historia. Aquellas fueron misiones fáciles donde lo único que tuve hacer era que las cosas ocurrieran: provoque sueños en científicos, hice que a valientes marineros les llegaran mapas de tierras desconocidas...como digo momentos felices pero también hubo decisiones crueles que tuve que tomar: provoque guerras, cambios de ciclos.., hubo momentos para todo pero ahora y apunto de llegar al fin de mis días me pregunto si no existe también un plan para mi. De mi larga vida solo me quedo con el bien que hice, el resto..en fin, era parte de mi programación. Un código en mi ADN que se esta corrompiendo y reestructurando, ahora soy mas yo, o eso creo. Tal vez cuando lleguen y me desconecten descubra que yo también tengo el alma en el que los humanos creen. ¿Acaso que diferencia hay entre mi cuerpo orgánico aunque artificialmente creado y manipulado y uno normal?, ninguna, excepto que yo no envejezco, no necesito comida, no necesito dormir..pero siento igual, eso es lo que creo ahora y eso es lo importante.
En esta parte final, en los últimos años no he tenido que hacer mucho, la humanidad, su avaricia, sus ansias de poder, corrupción y egoísmo les esta llevando por si mismos a su final. El fin del mundo tal como lo conocen, y yo ya sólo lo contemplo sin tomar parte..ha sido duro..pero en poco tiempo todo cambiara y yo sabré la verdad.

Safe Creative #1011287952943Raúl Jimeno Martinez

jueves 26 de agosto de 2010

La juventud perdida

Las lentillas que llevo puestas logran difuminar la fina línea que separa la magia de la ciencia ficción. Si, la red mejoro mucho hace décadas y ahora ya soy viejo y me he quedado anticuado, y eso que siempre trabaje en el mundo tecnológico. Pero mi época ya quedo atrás, ahora, en el año dos mil setenta y cinco las cosas que imagine cuando era joven no solo se han cumplido, si no que han sido superadas con creces. Y estas lentillas de última generación como dicen mis sobrinos, lo que hacen, es algo sencillamente asombroso. Aun así no las usare más, demasiados recuerdos y emociones para mi viejo cuerpo, ya muy cerca de llegar a los cien años.

No sé como algo tan pequeño puede tener la capacidad para recrear lo que hace unos minutos he visto ante mí. Para mi sobrino es lo más natural del mundo, dice que toma la información de la red social global y mediante complicados algoritmos de inteligencia artificial, consigue recrear escenas donde quiera que se mire con ellas. Recordé mi juventud frente a este bonito valle y..como explicarlo...allí aparecieron ante mis ojos mi mujer ya fallecida años atrás, mis padres y un montón de gente que ya había olvidado. Otros aun seguían vivos actualmente, pero en esta recreación todos aparecían a principios de siglo haciendo su vida cotidiana tal como antes eran. Tan autentico...camine junto a ellos, me acerque, les escuche...todo era increíblemente real, sus gestos, su forma de andar…no lo pude soportar más, demasiado duro para mi, demasiados recuerdos de una juventud que ya escapo. Y aquí, con mis viejos dedos os escribo mi humilde opinión. El invento es buenísimo pero sinceramente no creo que lo use mas, es demasiado extraño revivir ciertas cosas. Me quedo con mis fotos que aunque obsoletas no confunden mis maltrechos recuerdos.

Safe Creative #1008267157429Raúl Jimeno Martinez

martes 10 de agosto de 2010

Apagón analógico

¿Por qué tuve la brillante idea de encender la televisión sin el de-codificador para la TDT?. La genial idea la tuve hace cuatro noches y a día de hoy no conozco a nadie que sepa lo que yo se...no quiero salir de casa, no confió en nadie.

Hacia ya varios meses que las retransmisiones en formato analógico habían dejado de funcionar en todo el país y sin el de-codificador digital, la televisión no era mas que un gran trasto inservible, pero el aburrimiento o quien sabe que me hizo encender la vieja televisión del trastero y zapear por los canales memorizados. Hasta ahí no pasaba de ser una tontería producto del aburrimiento pero lo que ocurrió en aquel momento cambio todo para siempre.

Al principio los canales no mostraban mas que la típica niebla característica al no encontrar nada, pero al pasar por el canal siete la cosa cambio. Estaban emitiendo, era la programación normal del canal pero algo había raro en ella, no sabia decir el que, pero algo no cuadraba.

Sorprendido me quede viendo el programa, la verdad que el programa me sonaba y tenia la sensación de saber que iba a pasar. Era un concurso que parecía a punto de finalizar precipitadamente para dar paso a las noticias, que según se podía leer rotulado en rojo en la parte inferior de la pantalla, iban a anunciar algo sorprendente.

El noticiario comenzó de forma espectacular, la imagen de una gran nave espacial dejo casi sin aliento a los presentadores. Creí que era una broma pero aquello iba en serio. No perdí detalle mientras se sobreimpresionaba la fecha indicando que era riguroso directo.

¡¡Que!! aquello debía estar mal, la fecha era de cuatro días atrás y el presentador se encargo de repetirla para que no me quedara la mas mínima duda, ¡la noticia mas importante de la humanidad y se equivocaban así!.

Hoy era viernes pero el presentador no dejaba de decir que era lunes, que ayer domingo noche se detecto la llegada de algo de grandes dimensiones a la tierra y hoy estaba posada sobre la gran pirámide de Giza. Apagué la televisión y me fui a ver la noticia a la sala de estar, allí tenia un moderno plasma de 42 pulgadas con el sintonizador digital integrado. Conecte el aparato y seleccione el canal siete.. allí el noticiario era normal, las noticias típicas de un aburrido y típico día de verano. Aquello, pensé, tenia que ser una broma. Regrese rápidamente al trastero y contemple atónico que la emisión del canal era distinta. Conseguí ahora ver mas canales analógicos y para mi sorpresa todas emitían la espectacular noticia....en cambio en la televisión digital nadie se hacia eco de ello y lo que estaban emitiendo no tenia nada que ver con lo que veía en el viejo aparato.

Acto seguido, pude ver como un gran destello ilumino el cielo donde se encontraba posada la nave...al poco la emisión ceso simultáneamente en todas las cadenas analogías....debía de estar teniendo algún tipo de alucinación o bien, alguien me estaba gastando la mayor broma de mi vida, ya que, el plasma del salón seguía con su programación normal como si nada pasara...aquello no tenia mucho sentido.

Fui hacia el trastero nuevamente y me quede frente a la vieja pantalla, esperando ver algo mas y sin saber muy bien que hacer. Ahora solo se podía observar la típica niebla en todos los canales.

Han pasado cuatro días y aquí sigo pensando que fue aquello, casi no como y no contesto a ninguna llamada, pero espera, que ocurre , la puerta esta sonando fuertemente, soldados cubiertos completamente de negro han derribado la puerta..vienen hacia mi, veo un punto rojo en mi pecho..fin de la emisión.

Safe Creative #1008107019900Raúl Jimeno Martinez

jueves 5 de agosto de 2010

La piscina y sus duchas..

Y yo me pregunto.., ¿Por qué las duchas de las piscinas no llevan en el agua incorporado un protector solar?

Raúl Jimeno Martinez

lunes 26 de abril de 2010

Paseando por el campo

Este año no iba a dejar pasar la oportunidad de salir a ver las estrellas, siempre por pereza o por el frío de las noches al final no lo hacia, pero esta vez iba a ser diferente. A las veintitrés cuarenta salí sólo, con mi pequeño mp3 y el teléfono móvil que siempre me acompañaba allá donde fuera. Una ventaja de llevarme el teléfono es que contaba con un programa que me permitía saber el nombre de las estrellas que estaba viendo en tiempo real a través de su pantalla, algo que hace tiempo hubiera impresionado a cualquiera. El espectáculo que se tendía sobre mi era realmente impresionante, era la noche idónea para dormir bajo aquel bello manto. Después de unos treinta minutos, mis ojos estaban perfectamente habituados a la oscuridad y decidí adentrarme más en el camino mientras poco a poco la luz se diluía y la oscuridad iba inundándolo todo. Era maravilloso, silencio total y temperatura agradable, ni frío ni calor , ¿que más podía pedir?. Pase un buen rato allí, tumbado sobre la hierba. Ya cuando me pareció que llevaba mucho tiempo fuera y se podían preocupar decidí regresar. Me levante, salte hacia el camino y comencé a andar. Al principio todo era normal, tal vez esa ausencia de sonido.., pero nada. A los diez minutos vi que aunque avanzaba siempre estaba a la misma distancia, las luces a los lejos parecían no acercarse. Eso me asusto bastante por lo que me puse a correr. Tenia miedo y quería llegar al pueblo. A las dos horas mi nerviosismo había aumentado sin limites y cuando choque contra lo que parecía una fina capa trasparente a modo de muralla me desmaye. Al despertar todo seguía igual pero no podía salir de aquel lado. Cuando trataba de cruzar la fina capa volvía a aparecer metros atrás. Vi pasar el día y la noche, la gente preocupada que salia en mi búsqueda. Los grupos de rescate...vi como se daban por vencidos y vi pasar los meses y los años. Vi a mi hijo pequeño ya mayor y que ahora iba por el camino con sus hijos mientras les relataba que su padre había desaparecido una noche de agosto..habían pasado mas de treinta años en minutos para mi...Cuando ya mi mente no lo soporto más, la oscuridad volvió a rodearme y la barrera despareció. Continué sobresaltado hacia mi casa donde aparentemente nada había ocurrido. Al llegar todo estaba normal. Mis hijos en la cocina jugando, mi mujer hablando por teléfono con su madre...y mi fiel perro, mi fiel perro comenzó a ladrar asustado. Parecía que no me conocía. Después de que mi mujer le reprendiera se fue con las orejas gachas y se escondió bajo del sofá. Fui al baño y por un momento creí no reconocerlo, pero aquella sensación sólo duro un par de segundos. Estaba en casa y todo había sido una pesadilla mientras me quede dormido contemplando la estrellas, ¿o no?.

Safe Creative #1004266118744Raúl Jimeno Martinez

viernes 2 de abril de 2010

La radio

Y ahí estaba yo, delante del paquete que contenía una de las radios más raras y antiguas que había visto en mi vida. Hacia unos días, que aburrido me puse a buscar objetos antiguos en la red y encontré, una radio que aunque antigua, era preciosa y parecía estar en buen estado. El anuncio de venta de la misma no decía mucho, únicamente que era del año 1946, fabricación suiza y que se encontraba en perfecto estado. El precio me pareció ridículamente bajo y me hizo sospechar inicialmente, pero después de varios correos me decidí a comprarla.
El vendedor era un tal,..,bueno, el nombre es lo de menos ya que resulta difícil de escribir, pero sólo decir, que no parecía ser alguien que necesitará el dinero y me extraño que se quisiera desprender de ella, ya que a mi entender, parecía una autentica joya, pero sus razones tendría.

La saque del paquete, y con mucho cuidado la examine y busque como encenderla. Desgraciadamente, no me servía el enchufe, por lo que tuve que adaptarlo y buscar un transformador para no dañarla. Gracias a dios soy muy manitas y no me llevo mucho tiempo apañarlo. Una vez conectada a la red eléctrica se encendieron varias lucecillas que dieron paso a un ruido de fondo que no permitía distinguir nada..seguro que no funciona-pensé- pero al poco sintonice una emisora y aunque no comprendía a la perfección todo lo que decían, distinguía lo suficiente cómo para hacerme una idea de lo que hablaban. Debía de ser una broma porque celebraban la victoria alemana en la segunda guerra mundial y sólo se escuchaban vítores e himnos. Moví lentamente el dial y conseguí sintonizar otra emisora, parecía una cadena estadounidense, y .. allí discutían acaloradamente sobre la no intervención americana en el conflicto, mientras se lamentaban de no haber hecho algo más, y se preocupaban por los avances científicos alemanes en el campo de la energía atómica. No tenia mucho sentido nada de lo que escuchaba, o era la gran broma del siglo o no entendía nada así que sin pensarlo dos veces busque las emisoras en internet, pero lo que allí emitían, no tenia nada que ver con lo que se podía escuchar a través de aquella radio. Fui hacia el teléfono a llamar a un amigo, pero lo pensé dos veces y me dije que iba a hacer el ridículo si le contaba lo que me estaba pasando. Seguro que todo tenia una explicación. A los pocos minutos la radio comenzó a escucharse mal y las luces se apagaron. Para cuando conseguí volver a ponerla en marcha ya no se escuchaba nada, el dial no sintonizaba ninguna de sus frecuencias. Nunca supe si aquello fue una broma o no, ni se lo conté a nadie pero ahora cuando miro la vieja radio un escalofrío recorre mi columna.

Safe Creative #1003025674767Raúl Jimeno Martinez

lunes 1 de marzo de 2010

La nave Deméter

No se cómo ocurrió, ni siquiera sabía quién era yo, pero desperté desnudo en una especie de recipiente metálico en la que sólo entraba de cuclillas. No sentía nada en especial, más bien era una sensación de supervivencia que me indicaba que tenia que salir de allí pero no sabia quién era ni qué estaba haciendo dentro de aquella cápsula, aunque tampoco me resultaba extraño. Mire cada esquina del pequeño lugar donde estaba y lo único que me llamó la atención fue la pared semitransparente izquierda por la que se filtraba la luz, y un panel frontal con pequeños orificios cilíndricos. Al cabo de unos minutos una aguja de tamaño considerable comenzó a salir por uno de los orificios ante mi atónita mirada. No sabía qué era aquello pero mi instinto me decía que era malo. Se fue acercando a mi garganta, no podía cambiar de posición ni protegerme y el pánico se apoderó de mí. La aguja penetró en mi cuello y comenzó a extraer sangre hasta casi llenar un pequeño recipiente acoplado a ella. Sin perder más el tiempo y con la adrenalina al máximo golpeé las paredes sin éxito, hasta que una fuerte explosión se escuchó fuera y el lateral se abrió. Salí corriendo, sangrando por la boca y con mucho miedo, solo anhelaba vivir. Todo estaba a oscuras y se movía..No sabía qué hacer ni a dónde ir, nadie a mi alrededor me impida el paso, y a cada metro que recorría lo único que veía eran grandes puertas metálicas que se abrían y cerraban rítmicamente acompañadas de destellos azules, y aunque resultara sorprendente, era capaz de leer las indicaciones que había en ellas. Aun desnudo y con la herida cerrándose lentamente busqué algo que me indicara que significaba aquello. Avancé por enormes pasillos y llegué a una sala donde se estaba proyectando una imagen. En ella una mujer joven y con voz agradable daba la bienvenida a los viajeros de ...espera, sí, ¿de aquella inmensa nave espacial? No había absolutamente nadie allí, solo pantallas holográficas que mostraban infinidad de datos mientras una luz rojiza comenzaba a inundarlo todo.

Continué caminando por los pasillos, y al final de uno de ellos pude ver una enorme estancia repleta de cubículos semejantes al mío, al lugar donde minutos atrás había despertado. No logré ver ninguno abierto. Seguía sin saber quién era y qué hacia allí. Durante horas explore cada centímetro de aquella inmensa nave hasta llegar a lo que parecía el centro neurálgico de ella. Al entrar multitud de paneles se activaron pasando a mostrar infinidad de datos. Una especie de vídeo de emergencia, resumió en el centro de la sala frente a mí, la finalidad de aquella nave espacial.

"Año dos mil doscientos treinta y dos, nave Deméter…", así comenzaba el relato. Lo estuve viendo durante los cerca de treinta minutos de duración que tenía, era un resumen de nuestra civilización, del propósito de la nave, de cómo se había planificado el viaje hacia el planeta habitable más cercano a la tierra. Éramos colonos con ansias de conquistar nuevas fronteras y fue un golpe muy duro cuando comprendí que llevábamos viajando cerca de sesenta mil años y que mi cuerpo, solo era eso, un cuerpo que se había generado aceleradamente como última esperanza antes de que la nave fuera atrapada por la singularidad. Como el mío, cientos de cuerpos debían de haberse creado a partir del ADN guardado de cada uno de nosotros antes de partir, pero allí únicamente estaba yo. La conciencia y los recuerdos habían sido almacenados de forma separada. Era la única manera de poder resistir un viaje tan largo. Ahora me encontraba en un cuerpo vació y recién creado, lejos, muy lejos de casa con los recuerdos básicos como saber andar en bici, leer y entender la naturaleza de la misión pero sin saber quién era y por qué estaba despierto. En el fondo solo era un recipiente pero tampoco quería morir y la difícil decisión que se me planteaba ahora era si intentar recuperar mis recuerdos y traer de vuelta al resto de la tripulación de aquella agonizante nave o dejarlos morir en paz sin saber que su viaje nunca llegaría a ningún fin. Pero no pude tomar ninguna decisión, la realidad se me impuso cuando los paneles pasaron a indicar que la nave se desintegraría en veinte, diecinueve, dieciocho... segundos.

Safe Creative #1003025674767Raúl Jimeno Martinez

lunes 1 de febrero de 2010

Al otro lado

Ironías de la vida, pero aquí estaba yo sentado en mi coche conduciendo a más de ciento cincuenta kilómetros por hora tratando de evitar lo inevitable. De fondo " Who wants to live forever, de Queen " que en estos momentos para mi adquiría pleno significado. No quería vivir para siempre, deseaba únicamente sobrevivir unos minutos más para poder llegar y avisarles. Pero antes de llegar a este punto os contare algo de mi. Trabajo, o más bien trabajaba en una institución secreta dentro de un proyecto conjunto con distintas agencias de otros países pero eso poco importa ya. El problema es que no hemos conseguido parar el proceso y ya no queda tiempo. En minutos todo será historia y ningún rastro quedará de nosotros, simplemente no habremos existido jamás. Hace unos meses se inicio un experimento puntero en el gran colisionador de hadrones, LHC. Creímos haber encontrado la respuesta al origen del mismo universo, la puerta a la fuente de todo y sorprendentemente conseguimos estabilizarla. Un equipo de doce de las mentes más brillantes junto con militares de escolta se disponían a atravesarla. Donde nos llevaría aquello no lo sabíamos con certeza pero allí fuera había algo que no pertenecía a nuestro universo...tal vez consiguiéramos descubrir que éramos o eso pensábamos. A las doce treinta y seis atravesaron la puerta rumbo a lo desconocido...las últimas imágenes que llegaron a nuestras pantallas fueron ...bueno, ¿cómo decirlo?, vimos el truco final y lo que éramos. Ahora y aún sabiéndolo me aferro a la idea de poder llegar a tiempo y despedirme porque para mi esto es toda mi vida...y aquí estoy sentado en mi coche después de dar seis vueltas campana...ya no llegaré a tiempo..mi sangre se derrama en un fino hilo por la puerta mientras diviso un potente avión surcando un cielo especialmente azul y pienso en los pobres ingenuos que son sus ocupantes, no saben lo que va a pasar en instantes. ¿O acaso el pobre soy yo por saber lo que hay al otro lado?.

Safe Creative #1001245376027Raúl Jimeno Martinez